viernes, 14 de enero de 2011

2. ¿Rompible o Irrompible?




El gran sentimiento que unía a los dos niños fue creciendo con los años, eran inseparables y se amaban como hermanos.
Darien logro entrar a la escuela de enfermería por medio de una beca; era un alma brillante y se consagro en cuerpo y alma a sus estudios. A sus diez y seis años se había convertido en un guapo moreno de esbelto cuerpo, de  perfecta musculatura y piernas torneadas que llamaba la atención de todas las chicas.
—¡fiuuu hey guapo!—decía una chica
—¡Adiós bomboncito!—decía otra mientras el pelinegro pasaba a un lado de ellas, el solo las veía e ignoraba.
Indiferente a los halagos y cumplidos, se dedicaba totalmente al estudio para lograr el sueño de su vida, ser doctor.
—regálame aunque sea una sonrisa, moreno—decía otra que había pasado a un lado suyo y guiñándole un ojo.
‘¡que tipas! ¡Porque no me dejan en paz!’ pensaba mientras seguía caminando e ignorando todo lo que le decían.
Siempre que salía de su escuela iba a visitar a su entrañable amigo, quien había ingresado a la mejor preparatoria de Xalapa.
—¡hola, aquí estoy Steven!—parándose el la puerta de salida.
—ya voy…espérame—haciendo una seña, tratando de terminar una conversación que tenia con un compañero.
Steven en ese tiempo se transformo en un guapo joven de mucha clase, pero como siempre compartía todo con Darien. Ambos se encontraban en una boutique para caballeros viendo la ropa que exhibían en su mostrador.
—mira ese conjunto de ropa…es un sueño, ya  que pienso yo que se verían mucho mas sexys…—el conjunto consistía en una playera negra con chamarra sin mangas de mezclilla de borde de algodón, y un pantalón de mezclilla azul rey—pero a mi no me quedo, solo alguien con un cuerpazo podría verse bien con el—
—si, es verdad—en ese instante a Steven se le ocurrió una idea y comenzó a empujar al pelinegro hacia la tienda
—a ver ¡póntelo!—
—no, como crees, además esta carísimo—negándose, después de unos minutos el pelinegro salía del probador.
Cuando Darien salió del probador su radiante belleza impacto a todos, pero sobre todo a las chicas que trabajaban en esa tienda.
—¡Joven!¡se le ve muy bien!—decía un señor
—Ese chico si que tiene un buen porte…no a cualquiera le queda un conjunto de ropa tan fino—decía otro que era un sastre que trabajaba ahí.
Ante ese comentario de admiración, de pronto Steven sintió uno de los peores defectos… LA ENVIDIA.
‘¡como es posible que el siempre llame la atención de todos! ¡y e…en mi n…ni se fijan!’ pensaba viendo por un momento a su amigo con ojos llenos de rabia.
—M…me voy a cambiar…—dijo el pelinegro nervioso por todas las personas que lo miraban.
Sin embargo la amistad entre ellos era tan grande, que el muchacho rico, de inmediato trato de olvidar ese sentimiento.
—se te ve espectacular… ¡te lo voy a comprar!—tomando el conjunto entre sus manos.
—¡de ninguna manera! ¡Esto cuesta mucho!—tratando de impedir que gastara dinero en el.
Darien le estaba eternamente agradecido. Pero siempre frenaba sus impulsos por derrochar y gastar.
—¡vámonos de aquí, que eres capaz de comprar toda la tienda!—empujándola hacia la salida.
—¡ja, ja, ja!... para eso tengo dinero de mis padres, no te preocupes—riendo como loco y saliendo de la tienda con las bolsas en mano.
—porque mejor no vamos a la fonda de doña lupita a comer algo—cambiando el tema
—tienes razón—dejando a un lado su risa, ambos se dirigieron ahí, ya que desde que Darien tiene un amigo, siempre lo lleva ahí a comer una merienda o tomar una bebida. Al llegar se encontraron con la señora Guadalupe que estaba sirviendo una  bebida a un señor que estaba en la barra
—¡buenas tardes señora lupita!—saludo el pelinegro
— ¡hola Darien! ¿Cómo estas?—saludándolo y percatándose de su acompañante— ¡hola Steven!, perdón no me percate que estabas ahí—
—no se preocupe señora lupita—
—y a que debo el honor de su visita—
—venimos a comer algo—
—en serio—
—si ya sabe que aquí Darien, me recomendó venir a su fonda, porque según el tenia buen sazón y quise venir a comer—
—es cierto, pero no se queden ahí parados pasen y tomen asiento—
—Gracias—contestaron ambos  tomaron una de las mesas que estaba cerca de la barra y esperaron a ser atendidos. Al cabo de unos minutos llego con la carta.
—y que van a ordenar—
—un huevo a la mexicana—
—unas enchiladas—
—enseguida se los traigo—
—Steven a tus padres no les molesta que te invite a comer a estos lugares—expreso el pelinegro—de seguro estas acostumbrado a comer en restaurantes elegantes, de clase, no se cinco estrellas—
—claro que no, es mas te confieso que cada que íbamos a un restaurante, cuando éramos niños hacia berrinches, eso claro paso mucho antes de conocerte—
—no lo sabia—en eso llego doña Guadalupe con su pedido
—aquí tienen—
—Gracias—dijeron ambos
—si necesitan algo mas me avisan—
—si—retirándose
Los dos disfrutaban enormemente de su compañía y no paso mucho tiempo para que el fuego de juventud comenzara a brotar en ellos.
—y no sabes…ese morra se llama Isabel, viene de hidalgo…y no pela a ninguno porque sabe que todos nos morimos por ella. ¡Ay, como me gustaría que fuera mi novia!—
—¡pues ya veras que lo será muy pronto!—después cambiaron el tema y siguieron disfrutando de la comida. Al acabar pagaron la cuenta, se despidieron de la señora y partieron a sus casas a hacer sus tareas.
Ni se imaginaban que ese mismo día, los sucesos que estaban por venir empañarían su amistad.
—¡que chavo tan guapo!—dijo una chica que comenzó a caminar junto a ellos.
‘¡dios mío! ¡No puede ser! ¡Es Isabel!’ pensaba Steven.
El pelinegro no tenía la menor idea de que su mejor amigo estaba viviendo el peor momento de su vida.
—¡eres el chavo mas guapo que he visto! ¡De veras!—
—g…gracias—el no estaba acostumbrado a los halagos o elogios.
‘a el si le hace caso…y a mi ni siquiera me voltea a ver’ eran los pensamiento del castaño al presenciar tal escena.
El rostro de Darien se sonrojo por la pena; muy incomodo por las insistentes invitaciones de Isabel, desvió la mirada.
—oye, ¿Por qué no vamos a dar la vuelta al centro?—
—n…no t…tengo mucha tarea…p…perdón, pero ya me tengo que ir—marchándose a su casa
Hasta ese momento la chica se dio cuenta de la existencia de Steven, quien cabizbajo, intentaba fingir que no le importaba lo ocurrido, aunque por dentro su alma se desgarraba de pena y dolor.
—tu eres Steven ¿verdad?—mirándolo—oye preséntame a tu amigo, no seas mala onda…me encanto ese chavo—
—¡bah!—con indiferencia.
……………-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*…………..
Desde ese día su corazón empezó a germinar un rencor injustificado…se sentía humillado y muy resentido, ya que Isabel le seguía preguntando por Darien.
—ya no seas envidioso, Steven, preséntame a ese chavo, te juro que me impacto ¡esta guapísimo!—
—de seguro hablas de él mugroso que se le pego a Steven, ¿verdad, Isabel?—dijo uno de los compañeros del castaño.
—¿Cómo te puede gustar? Es un naco—expreso otro.
—que va, para mi es el chavo mas guapo que he visto—
‘¡no es justo que le haga caso y a mi ni siquiera me mire! ¿Qué tiene el que no tengo?’ pensaba con rabia el castaño.
El desinterés de la chica devastaba las frágiles esperanzas que en algún momento tuvo, y hacia que todo su corazón se volcara sobre Darien.
‘¡yo también soy bonito! ¿Por qué nadie me halaba como a el? No se dan cuenta que yo naci en una buena cuna, mientras que Darien es… ¡es un muerto de hambre!’ en  sus ojos había fuego  y mucha rabia.
Pero cuando veía a su amigo, tan fiel e incondicional, siempre en la puerta de su escuela, se arrepentía profundamente de sus pensamientos.




—mira te traje unos panques que yo solito hice, que me enseño a hacer doña lupita ¡están riquísimos!—
—Gracias—recibiéndolos y sonriéndole
 ‘¡pero como soy capaz de pensar siquiera esas cosas! Ya me parezco a los estúpidos de mi escuela. ¡Darien es como mi hermano y su amistad vale mas que mil chavas!’ se decía así mismo.
……………-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*…………..
En esas épocas la vida le sonreía a Darien, se sentía tan contento que hasta trataba de contentar a su padrastro para que no tuviera ningún pretexto de molestarlo con la escuela.
—¿ya ceno, papa Soichi?¿quiere que le prepare algo?—
—si, hazme unos huevitos que estoy muerto del cansancio—
A Soichi no le quedaba de otra que aceptar, porque el muchacho no le pedía ni un solo centavo para los estudios, ya que estaba becado gracias a sus excelentes calificaciones.
—¿y como te fue en la escuela?—
—¡muy bien! No sabe cuantas cosas aprende uno…—preparándole la comida.
Pero en el fondo, el padrastro tenia otros planes para el.
‘este chamaco se esta poniendo muy bien, ojala que pronto pesque una buena esposa para que nos saque de pobres’ mientras lo veía servirle.
……………-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*…………..
Una noche mientras Darien terminaba la tarea para su escuela, escucho una débil voz que lo inquieto mucho.
‘es Steven y ¡se escucha muy mal!’ viendo hacia la ventana de su dormitorio.
El doliente llanto de su amigo asusto a Darien, y la angustia con la que le hablaba le llego hasta lo mas hondo de su ser. Se asomo a la ventana para ver que ocurría.
—¿Steven? ¿Qué haces aquí a estas horas? ¡¿Por qué lloras?!—
—baja por favor…t…te lo suplico— con los ojos llenos de lagrimas.
Sentía que el corazón se le salía del pecho, mientras corría al encuentro que le revelaría la cruel sorpresa del destino.
—¿Qué te paso? ¿Qué tienes?—abriendo la puerta
—¡mi papa me manda a estudiar al D.F.!—
—¡OH NO! ¡NO PUEDE SER!—
—¡ya le dije que primero muerto! ¡Que nunca me iba a separar de ti, pero… no me quiere escuchar!—desesperado.
Los dos sabían que Don Guillermo, el progenitor de Steven, era un hombre de férrea decisión y que nada ni nadie lo harían cambiar de opinión.
—no llores Steven…no llores—abrazándolo con fuerza
—ay, Dar, que voy a ser sin ti…snif…snif…—sin dejar de derramar lagrimas.
Sin embargo, a pesar de la oposición de los muchachos, una semana después Steven estaba en la estación de autobuses despidiéndose de su familia.
—Cuídate mucho hijito…—decía el señor Alpha
—Llámanos en cuanto llegues—expresaba su madre dándole un beso en la mejilla.
El chico miro por todos lados, pero no vio a quien tanto esperaba y su corazón se rompió ahogado por el llanto.
‘no vino…Darien no vino a despedirme…’ pensaba con el rostro cubierto de lagrimas.
Pero antes de que el se metiera al camión una voz tan conocida y querida lo detuvo.
—¡espera! ¡Aquí estoy!—corriendo hacia su amigo.
—¡Darien! Pensé que ya no llegarías…—de espaldas a el. Aun derramando lagrimas. Se abrazaron y luego el castaño se subió al camión.
Al verlo dentro del camión supo que la despedida era inevitable; sintió un amargo pesar en su pecho, era como si alguien le estuviera arrancando una parte de él mismo y no soporto más ese dolor.
—ni te imaginas como te voy a extrañar, ¿Qué voy a hacer aquí solo, sin ti?—llorando sin poder evitarlo
—no llores por favor—expreso Steven desde la ventanilla del autobús. En eso el camión se puso en marcha y comenzó a avanzar, desesperado el pelinegro corrió junto a el para decirle las ultimas palabras de aliento
—¡PROMETEME QUE NUNCA TE VAS A OLVIDAR DE MI, POR FAVOR!—corriendo junto a la ventanilla en donde estaba su amigo despidiéndose
—“NUNCA DE LOS NUNCA”…RECUERDA QUE SOMOS AMIGOS PARA SIEMPRE Y TE ESCRIBIRE DIARIO—gritando a todo pulmón.
Pronto el camión había desaparecido de su vista. Dejando solo una triste franja de humo, el único recuerdo de su amigo que se había ido.
‘¡dios mío, ayúdale a que le vaya muy bien en la capital y que regrese pronto! Y dame  fuerzas para seguir solo…’con ese pensamiento salió de la central camionera con el rostro bañado en lagrimas, incluso el día estaba nublado como si acompañara la pena de esos dos grandes amigos que fueron separados por el cruel destino.
Continuara…………

No se pierdan el siguiente capitulo…………….. 3. Emociones nuevas y planes…………………

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